- Se acabó- dice Sam.

- ¿Se acabó?- le pregunta Frodo, sorprendido.

- Si doy otro paso, será lo mas lejos que he estado del hogar en mi vida- le contesta Sam observando el terreno de tierra que se abre delante de sus pies.

Frodo se acerca a su amigo y tomándole de su mano le dice:
- ¡Vamos Sam!- mientras le acompaña en esos primeros pasos – recuerda lo que Bilbo solía decir… es peligroso Frodo cruzar tu puerta, pones tu pie en el camino y sino cuidas de tus pasos nunca sabes adonde te pueden llevar.
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Fragmento de la Comunidad del Anillo, de Tolkien

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Soy un hombre víctima de abusos sexuales intrafamiliares, víctima de una familia desestructurada, y durante años he sido víctima de mí mismo por todo el daño físico y psicológico sufrido. La tarde del 12 de enero de 2010 comencé a sanar de la mano de la asociación Garaitza y hoy, lo sigo haciendo.

Aquí, comienza mi historia…

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Vivía en la segunda semana de enero de 2010. Mis pies como los del querido Sam descansaban en el último escalón que me acercaban a la puerta de un mundo desconocido, el mismo del que han surgido todos los cuentos que tras su lectura, encuentras en ellos momentos mágicos donde el alma se queda en calma, y es entonces solo entonces cuando comienzas a sentir de otra manera.

Así es para mí, Garaitza. Un lugar donde trabajo mis miedos, donde encuentro el significado de palabras tan inusuales como ser “honesto”, ser “digno”, estar “sereno”, sentir el “amor”, sentir el “cariño”, encontrar “sentido” a mi vida, donde aprendo a mostrar “respeto” hacia mí y hacia los demás, donde aprendo a “escuchar” y donde equilibro el significado de otras muchas que sí conocía, pero que siempre las llevaba a los extremos, en cuyos polos yo me perdía.

Encontrando el camino surge del trabajo de muchos años, de muchas personas que han pasado por Garaitza y ya caminan sol@s, de la ilusión de sanar más vidas, de llegar a más personas que como yo, un día estuvieron perdidas. Es la manera de expresar un camino, o varios, pues lo que aquí se vea reflejado será lo que tod@s queramos.

Ahora disfruto cuando las lágrimas recorren mis mejillas, pues durante años fui incapaz de sentir nada. Las personas que más quería me obligaron a vivir en silencio, pero ahora grito, y lloro, y bailo, y me río, y me siento…

Y me despido con la ilusión del niño que camina a mi lado, compartiendo con tod@s vosotr@s un corto que cambió mi forma de ver la vida.

El circo de la mariposa

Garaitza, a 11 de diciembre de 2011